¿Qué dicen las personas a las que acompañamos?
(Déjanos tu opinión al final de la página)
Carta de una paciente al finalizar la terapia
Querida… has llegado a la parada de tu viaje. Un viaje que comenzó el 9 de mayo de 2022 con el acompañamiento de Nerea. ¿Recuerda esa sensación? Sentías que te ahogabas en un mar de aguas turbulentas y necesitabas con urgencia un flotador que te ayudara a nadar hacia donde tú querías. La sensación de no saber qué te pasaba, qué sentías, de no poder poner palabras a las emociones ni a los estados, la autoestima en los suelos…
Te sentías atrapada en un sitio que te hacía daño, totalmente desconectada de ti misma y de tus necesidades. Sólo podías conectar con la tristeza, el abandono, la frustración y la culpabilidad.
Poco a poco empezaste a escucharte, a detectar qué sentías y dónde lo sentías y la tristeza se fue convirtiendo en rabia. Desde esta emoción más activa, empezaste a poner en duda tu culpabilidad y empezaste a buscar las razones para comprender por qué te habías quedado atrapada en una relación de maltrato.
Tú eres una buena persona y nunca has querido hacer daño a quienes te quieren. Ese es uno de los motivos por los que no podías comprender por qué te estaban haciendo daño a ti. El gran aprendizaje de toda esta primera etapa fue hacer caso a tus intuiciones y decidir lo que sí depende de ti: poner límites.
En este punto hubieras podido dejar la terapia pero decidiste continuar dejando de lado la urgencia y la necesidad inmediata, algo que nunca habías hecho antes. Nerea te transmite la confianza y les ganas de conectar con partes de ti misma que te hacían daño, pero que te sirvieron para entender lo que habías aprendido de manera inconsciente a lo largo de toda tu vida.
Y qué bonito ha sido abrazar, comprender y aprender a querer a tu niña interior… Esta niña autoexigente, responsable, vulnerable… La habías despreciado durante mucho tiempo. La habías señalado como culpable durante muchos años.
Y estos aprendizajes guárdalos y tenlos siempre bien presentes: la vulnerabilidad no implica debilidad, el trato que recibes de los demás no es buscado por ti, no has hecho nada por merecer lo que te ha hecho daño… No había nada de malo en tu niña, así como no hay nada de malo en ti. Y aunque a veces te cueste creerte al 100% estas palabras, ten claro que son ciertas.
Recuerda siempre: todo está bien en ti.
Y a partir de ahora, oblígate a encontrar momentos para conectar contigo misma. Escúchate y detecta tus necesidades. Pero respira. Haz lo que te hace feliz y cuidado con los compromisos que cojas, que no te ahoguen y asegúrate de que te dejen espacio para la improvisación y la espontaneidad.
Cuando alguna situación te haga sentir mal, busca qué parte del ti lo siente y porqué y, si es necesario, pon límites. Valida siempre tus emociones y, después, coge un poco de distancia y analízalas. No personalices cuando tenga un conflicto con alguien: si vale la pena, intenta comprender por qué se comporta de esa manera y toma decisiones desde la calma.
Eres una persona activa y a veces vas estresada, pero nunca normalices la ansiedad. Busca el equilibrio entre la autorregulación y la corregulación; cuando puedas hacerlo es señal de que estás bien.
Guarda todos estos aprendizajes y déjalos a mano para cuando los necesites, que será a menudo. El viaje sigue con mayor fuerza, ganas y seguridad que nunca.
Disfrútalo;
¡te lo has trabajado y te lo mereces!
Lo que las personas opinan...
(Desliza para ver más opiniones)